¿Las aportaciones financieras subordinadas son productos tóxicos?

¿Las aportaciones financieras subordinadas son productos tóxicos?

Las preferentes o las AFS no tiene por qué ser a priori un producto tóxico. Todo depende de la situación económica y financiera de la entidad emisora.

El gran problema que ha existido en nuestro país ha sido que, en la mayor parte de los casos, no se estaba informando de lo que realmente se vendía. Se ofrecía el producto como algo rentable y seguro, cuando realmente no lo era. Además, tanto EROSKI como FAGOR eran cooperativas con un elevado ratio de endeudamiento y con grandes dificultades para hacer frente a la devolución de los préstamos concedidas por las propias entidades financieras que posteriormente comercializaron las aportaciones subordinadas. Por ello, se forzó un cambio legislativo para que las cooperativas pudieran tener acceso a la financiación privada, a través de la venta de las subordinadas a pequeños ahorradores que confiaron en las directrices dadas por su persona de confianza del banco.

Las AFS o las preferentes no son un producto financiero intrínsecamente malo. La venta de AFS o de preferentes es perfectamente legal, siempre y cuando el adquirente sea realmente consciente de que no está comprando un producto cuyo capital y liquidez estén garantizados. En definitiva, el origen del problema en nuestro país ha sido que el procedimiento de venta ha fallado por un déficit en la información ofrecida al adquirente.

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